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jueves, 19 de marzo de 2015

Corrección del trabajo obligatorio sobre la comunicación oral. "Las plantas carnívoras".

Contextualización: aula de 3º de Primaria, 24 alumnos. En general se trata de una clase con alumnos con mucha curiosidad, bastante maduros y con capacidad crítica.
Para motivar y desarrollar al máximo la expresión oral de mis alumnos, crearé un clima de confianza donde ellos puedan expresarse a partir de su propia experiencia.


Aspectos psicopedagógicos: el niño de 8 años es realista, extrovertido y tiene regresiones egocéntricas. Acepta pasivamente las normas y se inicia el proceso autonómico.
Los niveles de madurez, las experiencias y las condiciones familiares marcarán la variabilidad en los niños de esta edad.
El niño de 8 años se comporta de forma más independiente, y muestra mayor flexibilidad en sus relaciones, pues lo hace con diferentes personas de su grupo.
Se siente más seguro de sí, y ello le hace acercarse a las cosas también con más seguridad, deseando para sí mismo un trato de mayor proximidad al mundo adulto.
El niño de esta edad que posee una autoimagen positiva, actúa con seguridad, cuando realiza conductas sociales las hace de manera natural para ayudar al otro. El niño que posee una baja autoestima, suele actuar con el propósito consciente o inconsciente de procurar una aceptación social que mejore su nivel de relación.
La responsabilidad de sus actos se va desarrollando cada vez más, lo cual provocará un menor número de situaciones conflictivas
 Muestra gran interés por todos los fenómenos de la naturaleza, curiosidad que hay que aprovechar para hacerle avanzar en sus aprendizajes y en el conocimiento del mundo que le rodea.
El niño de esta edad es capaz de contemplar una situación desde distintos puntos de vista. Se iniciará en el concepto de la "relatividad" de las cosas.
Se desarrolla su razonamiento lógico. Ello le llevará a intervenir y discutir más sobre las explicaciones de los adultos. Va a ir desarrollando su espíritu crítico.
Hay una tendencia a expresarse verbalmente con gran facilidad.
Es un buen momento para asignarle tareas que pueda desarrollar sin problema, y que le hagan sentirse útil.
Es muy importante tener presente que para que el niño se desarrolle adecuadamente ha de vivir en un ambiente tranquilo y no inquietante.
La participación es algo muy intenso a esta edad.
Será signo de alerta observar un niño que no participa en las actividades, que se aísla por miedo... pues algo le puede estar ocurriendo.

Los aspectos psicopedagógicos que se busca potenciar en el área de Lengua castellana y Literatura en esta etapa son los siguientes: que el alumnado vaya adquiriendo las habilidades necesarias para comunicar con precisión sus propias ideas, realizar discursos cada vez más elaborados de acuerdo a una situación comunicativa concreta, escuchar de forma activa e interpretar de manera correcta las ideas de los demás.


Desarrollo de la actividad: 
Como consecuencia de la lectura de un texto en el que aparecían las plantas carnívoras se generó en clase un interés por este tipo de plantas tan singulares. Decidí hacer un diálogo sobre estas, buscando un enriquecimiento de mis alumnos sobre el tema.
Antes de comenzar el diálogo, recordamos las normas de participación en clase, enumerando cada una de las normas marcadas desde el comienzo del curso:
- Levantar la mano para pedir la palabra cuando se quiere participar  y compartir con el resto las propias ideas.
- Respetar siempre el turno de palabra, no interrumpir a otro compañero cuando está hablando (cuando está en posesión del turno de palabra).
- Expresar las ideas desde el respeto, sin juzgar las aportaciones de los demás compañeros.
- Se tolerará y permitirá tener puntos de vista distintos, siempre y cuando las ideas se argumenten.
Después de recordar las normas, comenzamos el diálogo. Para animar la participación inicial les lanzo una pregunta sobre su experiencia personal del tema que vamos a tratar. Les pregunto: - ¿habéis visto en alguna ocasión alguna planta carnívora? Varias manos se alzaron de inmediato al escuchar mi pregunta.
Enrique un alumno con mucha iniciativa y necesidad de comunicación y participación, habla sin alzar la mano y pedir el turno de palabra.
-Mi tío Raúl tiene un invernadero con muchas plantas y me ha enseñado las plantas carnívoras que cuida- comenta Enrique.
Yo decido no tener en consideración su intervención  y le doy paso a Alexander  que sí ha levantado la mano y está impaciente por hablar y contar su experiencia personal.
-Mi hermano mayor tiene una planta carnívora en la terraza de su habitación- dice Alexander con una sonrisa en su rostro.
Para que nos explique lo que sabe sobre estas peculiares plantas le hago una pregunta graciosa e ingenua - ¿Alexander la planta carnívora de tu hermano come carne? Hemos estudiado que los animales carnívoros son los que se alimentan de carne- ¿entonces estas plantas también se alimentan de carne? le pregunto.
-No, contestó él enérgicamente.
-¿Pero Alexander, tú y tu hermano tenéis que tener cuidado con la planta que tenéis porque si os despistáis cuando estáis regándola  y la tocáis…? ¡ZAS! Abre su boca y os muerde- le digo yo. El resto de los alumnos comienzan a reír por mi comentario.
-No Sonsoles, las plantas carnívoras comen insectos, no carne. Y no pueden mordernos cuando las tocamos- me dijo Alexander muy serio.
-¡Sí, Alexander, tienes razón! Las plantas carnívoras no comen carne, como bien has dicho complementan su dieta a través de los minerales que obtienen de los insectos que capturan- le argumento.
Me dirijo a Sofía en esta ocasión, Sofía es una alumna introvertida, que no suele participar mucho en los debates de clase. –Sofía seguro que te acuerdas de que se alimentan las plantas, lo vimos hace poco en ciencias naturales- le animo a contestar.
Su cara se ilumina y contesta tímidamente, con voz muy baja – sí, de agua, luz y sales minerales-.
-¡Muy bien Sofía! ¿Y este proceso se llama…? Le pregunto. -Fotosíntesis- dice ella muy bajito y con un tímido hilito de voz. Dilo más alto para que tus compañeros te oigan- le sugiero. -¡Fotosíntesis!- dice esta vez con tono firme y alto.
Enrique vuelve a hacer un comentario sin pedir el turno de palabra –mi tío me deja regar sus plantas carnívoras y se llaman atrapamoscas-.
Les realizo otra pregunta y no hago caso al comentario de Enrique. Esta vez les pregunto - ¿las plantas carnívoras se mueven rápidamente?- Varios alumnos levantan la mano y le doy la palabra a Mavi. -Las plantas carnívoras se mueven rápido para capturar a los insectos- contesta ella.
Michael que tiene la mano levantada y está impaciente por participar dice – las plantas se mueven muy lento pero las carnívoras lo hacen muy rápido-
-Muy bien Michael, tienes razón, las plantas carnívoras a diferencia de las otras plantas, se mueven rápidamente para capturar a sus presas. Y lo consiguen utilizando diversas estrategias: hay unas que tienen forma de jarra, los insectos atraídos por sus colores y sus aromas se posan en sus paredes  y resbalan quedando capturados en el líquido que estas contienen en su interior. Otras poseen pelos especiales y sustancias pegajosas, en ellas los insectos se quedan pegados y son incapaces de huir. Y el otro tipo de plantas carnívoras son las llamadas atrapamoscas; Enrique que las conoce nos va a explicar cómo capturan a sus presas… Ahora sí puedes hablar- le doy por fin el turno de palabra y su cara cambia de expresión, apareciendo una pequeña sonrisa en su rostro, desde su última intervención se había enfadado al no haberle hecho caso.
-Las atrapamoscas capturan los insectos cerrando sus hojas como si fueran una trampa. Mi tío a veces me ha enseñado como capturan sus plantas “atrapamoscas” los insectos que él les da- explica Enrique.
-Cierto Enrique, las atrapamoscas tienen unas hojas que terminan  con forma de aguja, cuando un insecto se acerca a ellas, cierran sus hojas como si fueran un cepo, quedando atrapado el insecto dentro de ellas como si estuvieran en una jaula llena de barrotes- le reafirmo.
-Hay 600 especies de plantas carnívoras clasificadas en las tres grandes categorías que antes hemos mencionado, en España sólo hay unas 11 especies aproximadamente. El tamaño es muy variable, desde las más pequeñitas que miden 1cm, hasta las grandes plantas carnívoras que pueden llegar a medir hasta 3 m de altura- les sigo contando.
Las caras de los alumnos son de asombro, ya que no imaginaban que estas plantas pudieran llegar a ser tan grandes.
-¿Sofía que insectos crees que comen estas plantas?- le pregunto.
Tarda un momento en contestar y dice prudentemente –moscas, mosquitos…-.
-Se te ocurre alguno más- le sugiero.
-Mosquitos, saltamontes- contesta.
-¡Muy bien Sofía! Estas plantas se alimentan de estos insectos aprovechando de ellos solamente sus minerales y derrochando el resto. Necesitan complementar su dieta ya que viven en suelos pobres como pantanos y aguas estancadas.

Para fomentar la comunicación social real entre los alumnos les pido que en grupos de 4, hablen sobre los contactos personales que han tenido con plantas carnívoras. Se crea una comunicación fluida entre ellos y se generan comentarios muy interesantes y graciosos.

Al terminar el intercambio entre ellos, uno de los alumnos de cada grupo expone las experiencias que más le han llamado la atención de los participantes de su grupo y a continuación los alumnos de otros grupos tienen la oportunidad de hacer  preguntas a los protagonistas sobre las curiosidades de sus vivencias.

-Mañana os traigo unas imágenes sobre los distintos tipos de plantas carnívoras ya que he visto que este tema os ha interesado mucho y os resulta curioso- les digo a modo de conclusión de la actividad.




Evaluación:

Para evaluar la participación de los alumnos en esta actividad tendría en cuenta criterios como: la escucha activa, la participación en los momentos adecuados, la coherencia de las aportaciones en relación con lo que se está hablando, la claridad en la explicación y en la argumentación de sus intervenciones, la vocalización, la pronunciación y el uso correcto de la gramática.

Me voy a centrar en la evaluación de los alumnos que han sido ejemplo de alumno que no participa, Sofía y del alumno que continuamente molesta y no respeta las normas de comunicación, Enrique.

En Sofía valoro positivamente su participación a pesar de su timidez y vergüenza. Como punto a mejorar le marco la necesidad de vocalizar más en sus intervenciones, estas deberían ser más claras y enérgicas. Por otro lado sus aportaciones han sido coherentes y tenían relación con el tema que se trataba. La gramática ha sido buena y no ha cometido errores morfosintácticos ni semánticos. Y su escucha ha sido activa.

Enrique no ha respetado el turno de intervención y no ha participado en los momentos adecuados, por ello en este punto necesita mejorar. En cuanto a la claridad en las explicaciones y en la argumentación, sus intervenciones han sido bastante correctas. La vocalización y la pronunciación también han sido adecuadas. Y no ha cometido errores gramaticales. En cuanto a la escucha activa esta debe mejorar y aprender a escuchar las aportaciones de los demás participantes en el diálogo.

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